Nunca pensé que hacer discos comerciales con buen gusto en 2018, sobre todo a la vista de otras producciones, pudiese sonar tan sencillo. Camila Cabello dejó Fifth Harmony de modo agrio. Pero quienes esperaban una revancha de proporciones sonoras infladas a la medida del pop invasivo -jalonado por beats ultradinámicos- se llevarán una sorpresa. Para mí “Camila” (Epic 2018) lo es, en este caso grata.
Que empiece y termine el disco con ella trabajando voz de chica mala en “Never Be The Same” mientras cita unas cuantas drogas es una anécdota. Una vez conscientes de que la explotación de su vertiente cubana en “Havana” (con Young Thug) tampoco será el arma principal, empezamos a hundirnos en su colcha dulce y sencilla, tomando de las tierras la esencia siempre en función de un pop cuya aspiración endemoniada de cautivarnos vía el mainstream acaba funcionando. Los alisios de “She Loves Control” se tornan más Caribe aún con las percusiones steelpan de “Inside Out” (ambas con un autotune discreto y elegante), llegando la austeridad a maravillar en una “Real Friends” de fragancias latinas. Y tampoco se equivoca al contonear una balada para las listas como “Something´s Gotta Give”, o volviendo a dejar pinceladas -en “Into It”- de un teclado (¿sintetizador?) marcando melodía. Interpretado y decorado desde la modestia, contiene “Camila” un manojo de canciones tremendamente adictivas.