A los pocos meses de levantar polvareda canadiense en 2014 con su primer álbum, Ought participaron en el Primavera Sound. No asistí porque, escuchado por encima, su art punk no me sedujo. Como por suerte todos evolucionamos, esta vez me ha ido MUCHO mejor con -al menos gran parte de- “Room Inside The World” (Sub Pop 2018), un apasionante -de pasión- tercer trabajo.
Esta pasión es de gama voluptuosa. Tipo Cathal Coughlan cuando dudaba entre Microdisney y Fatima Mansions con Afghan Whigs en la trastienda. Voz singular proclive a las contorsiones del estilo -escuchando sus vericuetos en “Disaffectation”- de Wild Beasts. Tim Darcy sabe encabritarse y desacelerar en una misma secuencia de la canción. Con un halo intenso cercano a British Sea Power, amante de las guitarras tórridas tras disimular en los primeros segundos -en “Disgraced In America” pasará de The Strokes a Echo & The Bunnymen- hasta edificar una estructura monumental: escúchese atentamente “Desire” y la pericia manejando las aristas hasta reventarla.
Más referentes. Por ejemplo el inicio tan Future Islands -otra voz con la que comparar- de “These 3 Things”. O la cercanía a los postulados de otros artistas producidos por Nicolas Vernhes (The War On Drugs, Avi Buffalo, Animal Collective y sobre todo Deerhunter). Podría seguir citando nombres que evocan ciertas piezas. Pero no se trata de recordar cuándo escuchaste por primera vez a Pulp antes del éxito. Ni Grizzly Bear (“Brief Shield”). Se trata de disfrutar de lo etéreo subyugante de “Alice” hasta que se enmaraña en un universo fascinante. De lo grave. De lo tosco. Y de lo espléndido. Una de las propuestas más atractivas del año.