¿Cuántos artistas, al cabo de unos años de publicar un disco, reniegan de él pensando que podrían haberlo hecho de otra manera mejorando sus prestaciones? Casi todos. Un disco es producto de un época que, visto desde un cristal temporal distinto, se convierte en diferente. ¿Y cuántas veces un artista se ha atrevido a afrontar el reto de revisar un trabajo suyo con talante constructivo? En “Twin Fantasy” (Matador 2018) de Car Seat Headrest tenemos el ejemplo perfecto.
Las dudas de Will Toledo (no confundir con Willy Toledo) con respecto a estas diez canciones se remontan a antes de su primera publicación en 2011, cuando sufrieron numerosas modificaciones. Ahora sin embargo, al menos para los poseedores de las dos versiones del disco -la de 2011 y la de 2018-, podemos comprobar de primera mano la manera de evolucionar de su perspectiva. La antigua es más primaria en sonido aunque conlleva una exuberancia emocional intensa. Las interpreta como si le fuese la vida en ello. Largas o cortas, inducen constantemente al desgarro crudo.
Cabe no obstante recalcar que, a través de otros mecanismos -sonido maduro, compacto, mayor autocontrol dejándose ir solo en momentos clave-, ahora obtiene resultados febriles parecidos. Con un tono vocal opaco parecido a Beck -y, ya se dijo al hablar de “Teens Of Denial”, a Mark Everett- y deslizándose por incontables altibajos, nos descubre la inmensa calidad de unas composiciones que en su momento nadie supo ver, lo cual una vez más demuestra que el musical no es un mercado muy dado a la justicia. A percibir lo que había y sigue habiendo de Pavement en su discurso. En la contundencia tipo Manic Street Preachers de la cambiante “Beach Life-In-Death”. Al apunte final hip hop de “Bodys”. O a la sangre brotando en “Cute Thing”. Y no sé si su persistencia se debe a la fe depositada en el producto, a una inseguridad y falta de autoestima inicial, o a que no tiene en la agenda ahora mismo otras diez mejores que éstas. El caso es que su publicación nos pone a todos en nuestro sitio. Gran carrusel de electricidad, cambiando impulso por serenidad, desde la superficie de antaño a la profundidad actual. Seis años después, así piensa Toledo que debería haber sido “Twin fantasy”. Quédense con ambos y disfruten de los cambios.