Por esas cosas de la vida, en una visita de trabajo a Tailandia coincidí con una actuación de Khruangbin. Nunca mejor encontrada la ubicación, pues este trío tejano está fuertemente influido por estructuras musicales de la zona, tanto tradicionales (la música molam de la región de Isan y Laos) como las adaptadas por los revisionistas actuales (por ejemplo Khun Narin). El caso es que, ante semejante confluencia, uno, que lleva años tragando música tailandesa en los taxis de Bangkok, de pronto ve germinar estos sonidos hipnóticos en una savia con sabor nuevo, recuperando súbitamente recopilaciones de canciones thais seventies opíparas como las contenidas en “The Sounds Of Siam, Leftfield Luk Thung jazz & Molam In Thailand 1964-1973” (Soundway 2010). Todo dinamizado por la aparición de Khruangbin.
Tras dos teloneros locales, uno más post rock -Summer Dress- y otro -The Photo Sticker Machine- cercano en espíritu al halo narcótico de los protagonistas, encaran éstos con la bajista Laura Lee centrando las miradas. Impasible, con su vestido corto de plástico negro brillante amansado por un kimono de flores, domina la tarima a través de gesticulación mínima pero contundentemente precisa. Supercool. A día de hoy en la escena musical debe ser considerada una de las instrumentistas más sensuales. Comparte protagonismo con el guitarrista Mark Speer, que es quien saca brillo al guión dibujado por Laura y el percusionista avezado de hip hop Donald Johnson. Hay que seguir el discurso de su guitarra entre la telaraña de base funk dopado. Parece que solo tengan una canción y que la repitan y vuelvan a ella tantas veces como proceda, pero la narrativa diferencial suele venir de la guitarra. Mayormente thai sin hacer ascos a secuencias de genética middle east, dub, hindú e incluso española (como bien indican algunos títulos: “Como Me Quieres”, “María También”), y repaldándose en una coreografía escueta, impactante y sugerente (cuando ambos se agachan al unísono contoneándose).
La pátina actual se rubrica al final enseñando la carta de influencias con un medley de versiones, que arranca con Dr. Dre y termina con Kool & The Gang, para explotar en el estertor de la noche entre la fascinante arquitectura del Helix Garden de Emquartier con “People Everywhere” y dejar clara su candidatura a los puestos más influyentes entre los innovadores de la cosecha anual. Me tienen atrapado con su humo.