Formando parte de uno de sus discos conceptuales, ‘Schoolboys In Disgrace’ (RCA, 1975), aparecía este tema, “I’m In Disgrace”, escrito y compuesto por un Ray Davies recién recuperado de unas complicaciones en su vida personal y su salud debido al fracaso de su primer matrimonio y a su ingreso en el hospital por sobredosis de drogas. Por el título podría pensarse que se trata de un tema autobiográfico relativo a las vicisitudes del autor (lo que puede ser, al menos indirectamente, por los comentarios que aparecen en el libreto del disco, que enlazan su contenido con la época estudiantil de Ray y Dave Davies), sin embargo habría que encuadrarlo dentro de la historia conceptual que narra el álbum, que trata sobre el personaje Mr. Flash inventado para sus anteriores discos ‘Preservation Act’.

La canción se introduce con una estrofa de aire teatral (tónica general en sus discos de la época) por ese piano de corte clásico durante cuya ejecución Davies relata el esperanzador inicio de la historia: “The first time that I saw you / you were the lady of my dreams / The very next time I had to make you mine / and I treated you like a queen” que empieza a torcerse: “The third time that I saw you / you treated me with such distaste / Now I wish I’d never seen your face”, para desembocar en una atroz depresión expresada aquí con un estribillo de guitarra y bajo a base de golpes distorsionados y potentes en una progresión de 12 x 2 acordes que recorre una escala que parece no tener fín (cuando crees que ya ha llegado a su final aún continúa): “I’m in disgrace, I’m in disgrace, because I fell for your pretty face” y que se emparenta lejanamente con la progresión del estribillo del “Changes” (1971) de Bowie.

Aunque varios críticos no vieron grandes cualidades en las canciones de este disco y éste sólo obtuvo un tímido acceso a las listas, yo veo, al menos en este tema, una recuperación de las mejores virtudes de los hermanos Davies (acompañados por Mick Avory, John Gosling y John Dalton), aquellas que refulgieron en temas como “You Really Got Me” (1964) o “All Day And All of The Night” (1964): distorsión guitarrera, tempo acelerado y una inspiración melódica a prueba de bomba, en otras palabras: un claro ejemplo de proto-punk. Junto a “You Shouldn’t Be Sad” (1965), se trata de una de sus canciones menos citadas o recuperadas en los recopilatorios de la banda y que merece ser revisitada hasta ser considerada como lo que es: un clásico.