Que Stefan Kozalla provenga de la zona de Schleswig-Holstein y que participase en el Primavera Sound barcelonés es solo un dato, y ahí queda para los amantes de las conspiraciones. Mucho más sólido es su último trabajo como DJ Koze, donde desbarata los clichés asociados a los productos grabados por DJs. “Knock Knock” es un señor álbum digno de un músico, si entendemos como tal a cualquier persona que pretende comunicar sentimientos a través de la música. Que ésta sea total o parcialmente suya, o que se forme a través de manipular sonidos de otros, ya es otro cantar tal vez menos importante de lo que las leyes protectoras de royalties pretenden.
Esta vez no vamos a encontrar bpms en aceleración rumbo al trance, ni ritmos escarpados de su herencia Kompakt. El álbum está impregnado por un groove relajante y esparcido en casi todas las piezas -en “Club Der Ewigkeiten”, en una “Bonfire” con sample de Bon Iver, en “Planet Hase”- cuyos puntos álgidos consisten, todo lo más, en una cenefa de guitarra repetida que te persigue entre la suavidad del beat de “Pick Up” -con sample de Gladys Knight- o con los tintes house de “Seeing Aliens”. O sea, ritmo aterciopelado y mucha sedación, como el flujo silencioso de la sangre en contraste con el estruendo del bombeo de otros Djs, incluso cuando aborda el hip hop en “Colors Of Autumn” -junto a Speech de Arrested Development-, ideal para que los no asiduos al techno se acostumbren a las pulsaciones electrónicas. Y para que los asiduos sepan que hay vida más allá de éstas.
Ahí está el autotune de Kurt wagner de Lambchop en “Muddy Finster”; el soul de medianoche de Róisín Murphy en “Scratch That”; el reverb sixties tipo Devendra Banhart de José González en “Music On My Teeth”; o el fantástico final de “Drone Me Up, Flashy” junto a una Sophia Kennedy -ya presente en “This Is My Rock”- aportando la entonación sentida apropiada.
Ideal para cuando necesitamos resumir en sonido los conceptos paz, sensibilidad y urbe.