Los discos nuevos de los veteranos que ya rondan o rebasan los setenta tienen todos un plus añadido de reivindicación de una carrera sin futuro. Que ya no es lo que era. Pero que fue. Y que mejor la disfrutamos ya mismo, antes de que se apague la luz. Sobre todo teniendo en cuenta que John Prine se enfrentó a un cáncer de garganta hace veinte años y a otro de pulmón hace cinco. Un auténtico superviviente -cincuenta años grabando- cuya posibilidad de volver a publicar material nuevo supone todo un regalo para cualquier aficionado al country.

Para la ocasión, en “The Tree Of Forgiveness” (Oh Boy 2018) le acompañan nombres de peso, como el productor Dave Cobb (Chris Stapleton, Ashley Monroe, Old Crow Medicine Show) junto a sus allegados Jason Isbell, Brandi Carlile, más Amanda Shires o el mismísimo Dan Auerbach. No es un álbum rompedor, sino que se conforma con reproducir dignamente sus cualidades asentadas sobre raíces firmes. Ese trote cochinero de “Lonesome Friends Of Science” viene tres temas después de la perorata de corte Texas de “Egg & Daughter Nite, Lincoln Nebraska, 1967 (Crazy Bone)”. En medio despunta la magnética “Caravan Of Fools”. Y a continuación, en “No Ordinary Blue” compuesta junto a Keith Sykes, incluye un teclado épico en la línea del Dylan de “Blood On The Tracks”. Es sin embargo en temas tragicómicos como la “When I Get To Heaven” final -o en “Summer´s End”: títulos crueles- cuando giramos la funda volviendo a la fotografía de la portada -a cargo de Richard Swift- para reflejarnos en ella mientras intentamos recordar lo que sentimos cuando le escuchamos en aquel primerizo “John Prine” (1971) o en “Common Sense” (1975). Cierto, cada cual imagina el no future con su final favorito.