El monopolio de los angloamericanos -británicos y norteamericanos- en la música popular se acabó con la entrada del nuevo milenio, con tres frentes pujantes: el ya consolidado de Oceanía, el canadiense y el escandinavo. De vez en cuando no obstante surgen propuestas periféricas que cuajan. De la Rusia indie apenas se sabía nada hasta que abrieron la puerta Motorama. Y por ella se van a colar más grupos, como por ejemplo Pinkshinyultrablast.
Hasta hace poco estaban ubicados en el cajón shoegaze de allá, pero con “Miserable Miracles” (Club AC30, 2018) su proyección da un vuelco apuntando al synth pop. Tras el fulgurante arranque con la pegada rápida de “Dance Am”, se centran en tonadas y estribillos solventes que a ratos recuerdan a Young Galaxy, aunque siempre guardan detalles para acotar los parámetros a su conveniencia (ese final tipo The Russian Futurists de “Find Your Saint”, o una “In The Hanging gardens” orgullosamente anclada en las formas eighties). Y no tienen reparo en poner juntas “Blue Hour” y “Earth And Elsewhere”, dos instrumentales de plasticidad gélida (son de San Petesburgo) que aportan la suficiente variedad como para no caer en la etiqueta de banda-fórmula tipo Chvrches con la voz de Lyubov Soloveva. Para rematar, en la postrera “Looming” descargan una avalancha de synth eléctrico con grietas impresionantes que dejan muy buen sabor de boca. Está visto que actualmente no podemos cerrarnos a ningún mercado.