Once años atrás comenté por aquí las gangas de algunas compras de cds en internet, y puse el ejemplo de un disco de Inouk adquirido por un céntimo. Damian McMahon, miembro de aquella formación, pondría poco después en marcha Amen Dunes.
Ahora va ya por su quinto álbum, “Freedom” (Sacred Bones 2018), una muestra excelente de lo ingeniosa que puede ser la fórmula de trío utilizando elementos sencillos. Una guitarra, una batería, la versatilidad instrumental de Damon, unos cuantos invitados temporales, y la producción de Chris Coady enfatizando lo económico a base de crear espacios en los que sumergirse. Los ingredientes de la fórmula se exponen al principio con “Blue Rose”, donde incluso la pandereta -muy a lo “Sympathy For The Devil”- contribuye a dinamizar el groove. Más sinuosa en “Time”, la voz se aplica con trazos de temblor -la temática del disco no es alegre- que contrasta con la musculosa electricidad rítmica que da protagonismo a los detalles, muy logrados en la casi funk “Calling Paul The Suffering” con sus zarpazos de guitarra postreros, o en el hipnotismo tipo The War On Drugs de “Believe” y “Dracula”.
Mención especial merece la manera de envolver en el tema titular, pero sobre todo una “Miki Doria” que se despereza suavemente para engancharse a un trote seco de pantano -¿alguien recuerda “Polk Salad Annie”?- tipo Tony Joe White o, ya rizando el rizo en una comparación muy pillada debido a un par de acordes, J.J. Cale. Ese punto de híbrido indefinible que atrapa.