Desde Chicago asoma Erik Hall con el sonido sugerente e introspectivo de In Tall Buildings. La combinación de influencias de “Akinetic” (Western Vinyl 2018) es de lo más interesante.
En primer lugar están las características del músico. Gracias a su vertiente productora de artistas electrónicos como Justin Walter, tiene una facilidad encomiable insertando detalles tecnológicos en una tapicería de origen acústico. En segundo, él a su vez es producido por Brian Deck (quien trabaja con Iron & Wine) con la presencia de Peter Broderick (en “Days In Clover” asiste vocalmente su hermana Heather Woods Broderick). Añádase la denominación de origen de Chicago -sutiles ribetes de instrumentación ingeniosa con origen en el post rock inclinado al jazz- y una debilidad vocal para la psicodelia suave. La letargia triste consiguiente flota como marca de la casa.
Se le compara con Talk Talk por ciertos tramos, como el desarrollo de la panorámica “Wake Up” repitiendo el título. Luce especialmente la tristeza de “Cascadia”, o la fórmula vocal -disimuladamente dinamizada- de Sam Beam, que a veces se decanta por la cohesión -en “Beginning To Fade”- reminiscente de Crosby Stills & Nash. Y en un tramo más elástico -“Siren Song”: curioso título viniendo de Chicago, pues otros de allí llamados Kacy & Clayton tienen álbum con título casi igual- agarran la veta de Adam Granduciel.
Lo que no obstante permanece de su propuesta es la sensación de elegancia invernal de estas canciones -el maquillaje electrónico experto-, sean nocturnas como “Curtain” o -caso de “Long Way Down”- preñadas de una bonita contraposición entre la fragilidad vocal y el peso rítmico. ¿Unos Elbow menos rígidos? Escuchen “Overconscious” y comparen. Conclusión: disco candidato para incluirse entre los selectos del 2018.