Me encantan las guitarras de este disco, a cargo de Zachary Schneider. Elegante, sin más protagonismo que el de armar las canciones, muestra un toque de clase y distinción erigiéndose al mismo nivel que la voz de Elizabeth Mitchell, protagonista de origen que cede finalmente -solo dos piezas conducidas por teclados- ante las texturas de su compañero. Ella sin embargo impone la perspectiva de sexualidad ambigua que, desde la portada, es seña de identidad de Totally Mild.
Este segundo álbum, “Her” (Chapter 2018), procedente de la cantera más sofisticada de Melbourne -produce James Cecil de Architecture In Helsinki- rebasa la etiqueta de dream pop del anterior. Los espacios creados en “Sky”, la punta venérea de guitarra de “Pearl”, o la combinación de “Working Like A Crow” tan retro -en pentagrama- y tan futurista -en la profundidad de campo-, así como la manera de complementarse mutuamente de Elizabeth y Zachary en el seno del cuarteto -ejemplos en “Underwater” y “More”-, evocan trabajos inusuales de otro tiempo -una asociación personal de ideas me conduce a “Swoon” de Prefab Sprout- por su aproximación introspectiva de la sensibilidad. Y un detalle significativo: han abierto para Real Estate, Best Coast y The Chills. La inmersión en el universo de esta banda -no son rompedores sino estetas, aviso- es obligatoria.