Las preocupaciones de la adolescencia a veces toman forma de canciones serias. Snail Mail, o mejor dicho Lindsey Jordan, maneja el abanico de sentimientos teen con voz de chica atribulada. Como debe ser para trascender. Y su mensaje llega porque llega con la ligereza y la tensión, con la languidez en su variante ennui, con la inocencia y con la astucia bien protegida tras cada palabra.
Las tres primera piezas -tras la intro- marcan la personalidad de “Lush” (Matador 2018). Estos acordes de “Pristine” entrando tan tristes y a la vez tan equilibrados en la reverberación mezcla de aspereza y dulzura, abriéndose como un crisol para desenmascarar un estado de ánimo (`the same party every weekend´). Le sigue una boreal y melancólica “Speaking Terms” con idéntica introspección eléctrica. Y tras ella llega “Heat Wave”. No tiene que ver, supongo, con que titulase el anterior EP “Habit” pero recuerda el disco de Hand Habbits en una versión más cruda con esos maravillosos quiebros e incorporación de guitarras sugerentes dentro de paisajes líquidos.
El resto de canciones pueden etiquetarse con adjetivos similares. Es un álbum pausado, que no quiere decir sosegado. El desasosiego flota por encima del nivel de la típica música de cantautora femenina de dormitorio aunque utilice instrumentos similares. Tiene que ver con una visión de la música post grunge, como “Stick” y “Golden Dream”. O cuando entre la reverberación brota una épica femenina distinta. Como el estribillo de “Full Control”. O el final con “Anytime”. De la hornada descrita en el post de Hop Along, este disco de Snail Mail es el acceso más rápido para descubrir lo que ronda en la cabeza de esta generación de nuevas artistas.