Desgraciadamente, la muerte de Carey Lander dejó a Camera Obscura en un estado de bajón que supuso el consiguiente periodo de luto en forma de silencio discográfico. De modo que volver a escuchar la voz de Tracyanne Campbell es un golpe de alegría tan inesperado como bienvenido a juego con las características estivales. La cadencia suave al empezar “Tracyanne & Danny” (Merge 2018) con “Home & Dry”, la gelatina transparente de su vocalización, produce uno de los subidones del año. Después vendrán las preciosidades inolvidables de “It Can´t Be Love Unless It Hurts” y “Alabama” -esta última con arreglos country en el retrovisor- marca de la casa, combinando su pop con el regusto vintage dorado de aquellos grupos apadrinados por Phil Spector. Sí, es un retorno parcial a su libro de cabecera, gracias en parte a la producción de Edwyn Collins.
Detalles acerca de posibles diferencias con Camera Obscura. En primer lugar el coprotagonista Danny Coughlan, conocido desde 2012 con Crybaby. Su perspectiva de lo añejo es relativamente distinta a la de Tracyanne, percibiéndose ocasionalmente en el reflujo camp -tipo Tony Bennett- de “The Honeymooners”. En otros temas se adapta con comodidad al guión de Campbell aunque, para que no se diga que es más de lo mismo, aquí cobran relevancia cenefas de saxo (“Deep In The Night”, “2006”). El epílogo con “O´Keeffe” es muy Richard Hawley (aires parisinos de acordeón mientras recomiendan dejar la ciudad y perderse por Santa Fe, New Mexico). Romanticismo de guante blanco para soñar con más melodías inmaculadas futuras. Tracyanne, ¡qué bueno que hayas vuelto!