Tres personalidades de la escena islandesa se proponen grabar juntos una canción al mes durante un año hasta conformar un álbum que se llama “Team Dreams” (Morr 2018). No sé si se trata de un guiño a “Teen Dream” de Beach House pero sí puede afirmarse que, en cuota dream pop, le supera.
No cabía esperar menos de Sindri Mar Sigfússon (el de Seabear y Sin Fang Bous), Sóley (también militó en Seabear), y Örvar Smárason (de múm). Nombres a los que muchos guardan un cariño especial cuando quince años atrás publicaban miniaturas de intimismo decoradas con electrónica de juguete. También participa el percusionista Gylfi Sigurösson (de algo me suena el apellido je je, y no es precisamente por coincidir con el del futbolista del Everton) de la banda Retro Stefson.
Como trabajo de orfebrería frágil, “Team Dreams” no tiene rival. Toneladas de cariño tibio volcadas sobre cada pieza esbozando paisajes idílicos. La cámara lenta crepuscular de “Love Will Leave You Cold” se forma sobre electrónica apacible, y en principio se trataba de una pieza ambient instrumental recuperada añadiéndole un texto. El piano invernal de “Wasted” -aquí se destapan sentimientos adolescentes- y “Space” rezuma casi tanta sensibilidad como el dream pop celestial de “Citrus Light”. Algún tramo padece comparaciones no tan positivas, como “Slowly” (con James Blake) pero otros, caso de “Tennis”, se hacen querer si se dice que tienen cierto regusto a Butterfly Child. También merece destacarse la protesta antimultinacional de claustro de “Black Screen”, y sobre todo una “The Sun Will Go Out” que pone la piel de gallina (el escalofrío que se siente con la frase `can you leave the light on when you leave?´).
Publicado a finales de 2017 en Islandia y al comenzar 2018 en el exterior, es hora, nueve meses después, de empezar a plantear su coronación. Dream team party kids. Cuando el party está en nuestras almas.