La carta de presentación de Natalie Prass hace tres años dejaba constancia de su talento inmenso con una producción de Matthew E. White y Spacebomb que se adaptaba a todas las variantes estilísticas de sus composiciones. Si acaso, el álbum pecaba de experimentar con distintos parámetros en una misma canción, explorando la fusión de estilos regios con un espíritu aventurero que restaba inmediatez pop.

Esta vez ha efectuado el viaje en dirección inversa. Como bien dice el título del álbum, “The Future And The Past” (ATO 2018), la escucha parece indicar que se quiere revisar el pasado con la mentalidad del presente para reformular el futuro. Ya “Oh My” dibuja los mandamientos de Stax según las leyes promulgadas hace 35 años por la familia Jackson y Prince con pincel de 2018, y más adelante una casi funk “Sisters” subraya los postulados. No obstante Natalie en seguida suelta “Short Court Style” -después vendrá “Never Too late” apuntalando- con esa cadencia de soul dulce deliciosa que la hacen ascender a un peldaño altísimo de elegancia pop (decía ella que quería un disco en plan Dionne Warwick, y ciertamente moqueta roja no le falta).

Otros momentos destacados son esa “The Fire” casi Bee Gees `77 (respaldados imaginariamente por unos Booker T. & The MG´s), así como el baladón tipo Minnie Riperton de “Far From You”. No obstante es en la lujosa “Lost” cuando deja entrever su fijación por Karen Carpenter al modular la voz como ella (el piano ayuda en la comparación).

Composiciones buenísimas, voz buenísima, arreglos buenísimos y actitud buenísima. Así es imposible fallar.