No soy amante de competiciones deportivas contra el cronómetro. Una pérdida de tiempo y de vida. ¿Qué más da correr 100 metros en 11 segundos que en 9.5? Y todo este tiempo esforzándose en rebajar unas milésimas -sin restar mértitos, que conste- podría estar invertido en cultura. Supongo que es cuestión de gustos.
De modo que, cuando te enfrentas al hip hop de declamación velocísima de Ocean Wisdom, a priori piensas en lo relativo de ser más rápido que Eminem. ¿No debería ser más importante lo que dice que cómo -o a qué velocidad- lo dice? Pues no. A veces no. Esta avalancha supersónica de palabras produce un vértigo inexplicable cuyo efecto arrastra. Ocean no la utiliza siempre, por supuesto.
Nacido en Camden y criado en Brighton, no puede negar en “Wizville” (High Focus 2018) la herencia negra británica. “Eye Contact” entra con la misma densidad rítmica que Massive Attack. “Brick Or Bat”, con excelente texto, edulcora la estridencia de Public Enemy y evidencia que los recursos moldeando las bases de los británicos son de distinto pelaje cuando se trata de arropar discursos socialmente adaptados a la rima de las islas (colaboran Method Man, Dizzee Rascal y Roots Manuva) en sus distintas etapas. Especialmente acertado es el tono vocal de “Righteous” contrapuesto al hiriente coro femenino. Y aunque en ciertos tramos el álbum empieza a ponernos nerviosos (“I Ain´t Eaten”) o a aburrir (“Swoosh”), se recupera hacia el final (“Perspectives”) para merecer otra escucha. Que es cuando se descubre que, una por una, estas piezas están muy bien. Solo que quizás veinte son demasiadas.