El gran año del pop femenino, y seguramente “Golden Hour” (MCA Nashville 2018) de Kacey Musgraves es uno de sus estandartes. Porque, a diferencia de otros ejemplos dados aquí, su genética y herencia pertenece a la gran tradición norteamericana con raíces country. Ella sin embargo ha preferido abrir las ventanas de Nashville para dejar entrar las corrientes procedentes del exterior. Con la mente muy abierta en clave pop.
Si la tuviésemos que comparar con alguien, sería con Jenny Lewis. De hecho es lo que cabría haber obtenido del talento de Rilo Kyley y que desgraciadamente no llegó. Una combinación de raíces y clasicismo puesta al día. Kacey coquetea con el mainstream de una manera tan natural que incluso la balada de cierre al piano (“Rainbow”) posee más gallardía que una de Lorde o Adele. Antes sin embargo ha soltado una ristra de estribillos inmaculados sobre un forjado de guitarras acústicas de cristal. Ese rasgueo, sumado al tratamiento vaporoso de la voz, nos lleva en bastantes piezas a aquella receta de “Rumours” de Fleetwood Mac remoldeada en “Tusk”. Fantásticas “Lonely Weekend”, “Butterflies” con su dechado de languidez -el piano clavando, la slide ululante y el sinte sencillo a modo de ribete-, “Oh, What A World” y “Love Is A Wild Thing” -sorprendentes incorporando el banjo al pop-, una “Golden Hour” rompecorazones, estribillos románticos clasicotes para levantar una lágrima en cualquier postverbena (“Happy & Sad”), y una honestidad conmovedora al confesar su amor en “Wonder Woman” (baby I ain´t wonder woman, I´m only human, I don´t need a superman, you don´t know how to fly, that´s ok, neither I). Y dos concesiones musicales al estilo musical del entorno presente -tras abrir las ventanas antes mencionadas-, el de las Taylor Swift y Kate Perry, tituladas “Velvet Elvis” y “High Horse”.
Repito, es el gran año del pop femenino. Igual ninguna de las Camila Cabello, Kali Uchis, Rae Morris, Tove Styrke, Lily Allen o Kacey Musgraves llega al podio. Pero entre todas han marcado la banda sonora del primer semestre del 2018. Y Kacey es la más pura -en el sentido roots- del lote.