La sensibilidad intimista extrema de Jerry David DeCicca ya se comparó a los Lambchop más nocturnos junto a The Black Swans hace unos años. “Time The Teacher” (Impossible Ark 2018), segundo álbum bajo su nombre, no aporta más ni menos que lo dicho anteriormente. Belleza de fragilidad sublime desde un punto lejano en las profundidades de Texas.
Cuesta creer que consiga tanto con tan poco musicalmente. Su voz de tono confidencial, el piano armando melodías sencillas, a veces una sección rítmica de bar de jazz, una trompeta, un saxo, y coros de matriz negra. Lo más alejado posible del concepto que podamos tener del término estruendo. El caracoleo de los vientos con el coro gospel y el contrabajo en “Time The Teacher” deja paso a la oda a las sandías de “Watermelon” y a momentos donde la quietud se apodera del espacio hasta embriagarnos (el piano en flotación tipo Lambchop de “Lazy River” o tamizado por las escobillas en la letal “Grandma´s Tattoo”). Nos balanceamos de un tema a otro en un recorrido preciosista gracias a la coproducción de Jeb Loy Nichols -son amigos desde hace 20 años- y Benedic Lamdin, así como a la colaboración grabando voces de Stuart Sikes en Austin. La cumbre de este ambiente de placidez invernal llega con “Woodpecker” y el efecto del repiqueteo del pájaro carpintero. De algún modo en su eco se magnifica la bonanza de habitar en un entorno rural.
La semana próxima este disco pasará a un segundo plano al publicar DeCicca un nuevo disco, “Burning Daylight”, con estructura más robusta. Disfrutemos mientras tanto del minimalismo detallista de esta modesta maravilla.