Se pueden oler las fragancias de la tierra húmeda durante las primeras notas de “Bowman´s Root”, tras digerir el título del álbum “Deeper Woods” (Thrill Jockey 2018), como la vértebra sioux de los primeros Fleet Foxes en clave aún más litúrgica. La guitarra y la voz de Sarah Louise vuelan libres como la naturaleza mientras hilvanan telarañas sonoras cómplices que flotan en el ambiente.
El gran mérito del álbum es su intento de desmarcarse del folk de manual que suele dominar el mercado musical amante del ecologismo. La profundidad de su guitarra va más allá de entrar en el bosque y mecerse entre cascadas (“Pipevine Swallowtails”): intenta compaginar lo ancestral -las voces superpuestas y el violín de Sally Anne Morgan, compañera en su proyecto House Of Land- con un espíritu instrumental free catártico. Se puede comprobar en la estructura muy Ryley Walker de “Up On The Ridge”, donde genera una dinámica blues vetusta para volver a disolverse en su miríada sonora. Entre lo crudo y lo etéreo, colchas de guitarras y platos, van pasando los minutos de vibraciones suaves hasta superar los siete.
A partir de allí, descubierta la intencionalidad, solo nos queda disfrutar de ella y analizar su secreto, destacando en el proceso -se ratifica en “On Nights When I Can´t Sleep”- definitivamente la utilización de la voz, su gran novedad, para enaltecer las reverberaciones folk trascendentes y límpidas, respetuosas con la belleza cristalina pero a la vez convidando a explorar (“Fire Pink And Milkweed” solo consta de ellas).
Disco grabado junto a Jason Meagher -toca el bajo en “When Winter Turns”-, encargado también de de Steve Gunn, Jake Xerxes Fussell y Promised Land Sound.