En su primer álbum, el cantante Joe Talbot de Idles se expresaba desde la afectación por haber perdido a su madre. En el segundo, lo hace tras haber fallecido su hija, con la certificación explícita en “June”.
Sin embargo, reducir este nuevo trabajo a tal circunstancia sería cerrar los ojos ante uno de los productos más trascendentes del panorama músicosocial del 2018. Y es que en tiempos de ideologías confusas, con la extrema derecha cabalgando desbocada por Europa, suelen aparecer grupos conscientes de lo amplificable que puede resultar el mensaje musical. Desde Bristol, las grietas vocales de Talbot -a veces tipo Jim Morrison o Nick Cave- dan caché a su crudeza de ralea punk y lustre de vendaval salvaje. De la entrada atmosférica intensa de “Colossus” se llega al bramido apoteósico, para derivar en el vértigo acelerado de “Never Fight A Man With A Perm”. Ya en “I´m Scum” Idles consolidan sus estribillos de gang cervecero pasado de rosca con ganas de gresca -estribillos infalibles tipo Jam o Vaccines- siempre entregados con la fiereza requerida. La guitarra paranoica de fondo en “Television” o el pulso de la adrenalina de “Gram Rock” son buenos ejemplos, con bastiones inexpugnables como “Danny Nedelko” o la mordedura de -título explícito- “Rottweiler”.
Puede no entusiasmar el estilo musical, pero la convicción con la que se respalda el mensaje -aquí hay más mensaje que en Shame: brexit, inmigración, etc- es absoluta; cuando mayor es el predominio de la demencia, más cuerdos estamos. Hasta el punto de invitarnos a levantar el culo del sofá y lanzarnos a la calle con ese título -La Alegría Como Acto De Resistencia- que ya quisiera para sí cualquier movimiento con ganas de cambiar las cosas. Porque abriendo la puerta de casa y respirando el aire que corre, igual pillamos alguna revolución de paso. Influencers de la agitación.