Un respeto por el buen gusto. Vaya por delante que no todo producto en el que intervenga el productor Tucker Martine tiene por qué ser necesariamente indispensable. Pero hay que conceder al marido de Laura Veirs su buena mano -elegancia cristalina- sobre todo cuando maneja material afín al country. De modo que “The Lookout” (Raven Marching Band 2018), décimo álbum de Laura, se beneficia -como en su día la colaboración entre k.d lang, Neko Case y ella- de la tierna pulcritud de Martine.
No tiene además reparo incorporando arreglos forasteros de buen ver. Allí está la suave electrónica inyectada a “Everybody Needs You” para denunciar en cierta manera el clasicismo de las formas habituales, las previsibles cuando Laura arranca con el folk fresco tonificado por su voz de pureza top en “Margaret Sands”. Y es que no puede renegar de su libro de estilo. En el folk introspectivo de “Mountains Of The Moon” se hace acompañar por Jim James -versión de un tema de Grateful Dead-, en “Watch Fire” por Sufjan Stevens, e incluso la vena roots asoma por entre la caja de ritmos y piano que sostienen “Lightning Rod”, un precioso vals.
Mención especial también para la acidez de la guitarra de la canción final “Zozobra” enfrentada a su voz de dulzura angelical. Pero sobre todo para “Seven Falls”, personalmente mi canción favorita de country-folk del 2018. El flujo de la pieza provoca una increíble sensación de calidez, comparable a aquella versión de “Fallin´ Rain” a cargo de Karl Blau, por cierto presente en el álbum. Lo dicho, el buen gusto no se negocia.