El autor de mi disco favorito del 2011 publica su tercer álbum, “Rare Birds” (Bella Union 2018). Durante estos siete años su carrera ha evolucionado ostensiblemente y parte de las características del material nuevo están afectadas sobre todo por su faceta de productor. De aquel sonido íntimo con reminiscencias de la California tranquila psicodélica acústica -tipo Laurel Canyon- quedan pequeños esbozos ocasionales -podría ser “Me” de aquella época, solo que está construida con percusión seca y piano en plan Lennon-, pero ahora todo es más robusto y compacto, con un abanico ingenioso de variantes para cualquier situación.
Lo primero que destaca es un homenaje a aquel sonido de boogie de goma de T. Rex en “Trafalgar Square”, pero donde se palpa una influencia seria es en “Over The Midnight”, que se repetirá en varios temas después como “Loving You” y “Living With Myself”, donde colaboran Laraaji y Lana Del Rey respectivamente; la de The War On Drugs. Entre ellas cabe un abanico variopinto de recursos, todos excelentemente resueltos gracias a su pericia compositora (no, no lo olvido, también puso su grano de arena en “A Black Mile To The Surface” de Manchester Orchestra): el pop contagioso de “There´s A Light”, rock de guitarras que escuecen ligeramente menos que las de Neil Young en “Rare Birds”, las baladas al piano (“Sunset Blvd” y “Mullholland Queen”, esta última digna del cierre), y también, devolviendo favores, Father John Misty figura en “49 Hairflips”. No está mal para trece canciones en ochenta minutos. Variedad y contenido. Sobrio. En busca del disco total.