Nadie puede escapar a su background. Y el de Sarah Beth Tomberlin es el de una adolescente criada en el seno de una familia religiosa -padre pastor baptista- que ha asistido a escuelas cristianas. Este entorno, agrietado por los sentimientos juveniles obvios, produce conductas que, dirigidas a la necesidad de expresarse componiendo, derivan en canciones personales muy intensas.
Podrían utilizarse muchos adjetivos para describir “At Weddings” (Saddle Creek 2018), pero sobre todo uno: triste. Más allá de lánguido, íntimo o acústico. Triste. Nada más entrar rasgando en “Any Other Way” como Elliott Smith o poco después tapizando los textos con colcha sintética (“Tornado”), se percibe el tono confesional extremo. Tomberlin puede recurrir a la calidez rural (“You Are Here”), a los arreglos de sencillez impactante (piano y violín en “I´m Not Scared”, acústica y cuerdas en “Seventeen”), grabar con el móvil una “Untitled 2” que parece provenir de un planeta gaseoso, e incluso conceder una composición rugosa como “Self-Help” (¿alguna referencia a un intento de suicidio?) con guitarras ásperas, entre industriales y Low. Y puede porque entre bastidores la respalda nada menos que Owen Pallett.
La fuerza no obstante radica en confrontar esta fragilidad musical con textos letales. Muchos hablan de deseos reprimidos. I will let myself miss you (“Tornado”); and there´s a war in my mind because I want to be near you (“Untitled 1”); y `cause I am here and nowhere else, and you are all I want (“You Are Here”). Casi siempre son fruto de un amor no correspondido, como I´m so scared to talk to you (“Seventeen”) o I´m not the one you wanted anyway (“Untitled 2”), que generan frases impactantes tipo spend so much time looking that I forgot to search (“I´m Not Scared”, apuntando a la depresión). Bien aleccionada, no es extraño que deje la estocada para “February”, la última canción: someone I almost married is doing that this month, and I´m ignoring my reading and living like a ghost. Simple times will come again, of this I am aware. But when will someone take my hand and say that they care. Absolutamente devastador.