Uno de los debuts del año que pasará desapercibido. Juliana Daugherty, sobria, sencilla -voz y guitarra-, con un ojo en la tierra -Virginia, y Texas de soslayo- sin hacer ascos a algún detalle electrónico. Pero siempre dibujando un marco de recogimiento sacro dinamizado por el recato y la modestia. Sí, “Light” (Western Vinyl 2018) conmueve a la primera.
Semejante quietud evoca, por voz, guitarra rítmica -la eléctrica sobre todo, tan simple- e influencias a la de Cowboy Junkies, un peldaño por debajo de la estremecedora de Low. Tanto si se decanta por la serenata sureña -solo perceptible si nos fijamos en la sutileza de la guitarra- cuya dispersión asociada al teclado forma una capa boreal -“Come For Me”- capaz de maravillar, como por el intimismo de belleza terminal de “Wave”, la pieza de cierre. Aquí lo elegíaco -“Easier”- se impone hasta las más altas cotas. Por ello no es extraño encontrarse, sin saber cómo ni por qué, cuando pronuncia `I´m not angry anymore´ al final de “California”, con los párpados húmedos.
Tal vez su próximo trabajo no impacte tan inmediatamente una vez perdido el factor sorpresa. Pero hay algo en esta autora, un germen de arte en su poesía -la soledad en primer plano, como beneficio y terapia- que predice una gran discografía.