Antes de que Sublime Frequencies llamase la atención de occidente en 2014 con recopilaciones de varias épocas y estilos de la música del sudeste asiático -entre otras “Thai Pop Spectacular”, “Ethnic Minority Music Of Southern Laos” o la serie “Molam: Thai Country Groove From Isan”- ya existían productos documentando una de las etapas más brillantes y reveladora de la música tailandesa. Uno de recomendación obligatoria es “The Sound Of Siam: Leftfield Luk Thung, Jazz & Molam In Thailand 1964-1975” (Soundway 2010).
Repasando históricamente, la música thai empezó a ganarse una nomenclatura propia a principios del siglo XX, gracias a los bardos y orquestinas asociados a los festejos de las familias reales en un estilo denominado ramwong, que evolucionó como música popular -y que algún thai me corrija si me equivoco- ya con el nombre de thai sakor paralelamente al molam, variante rural practicada en el sur de Laos y en la Tailandia campesina del centro y del norte. El thai sakor a principios de la segunda mitad de siglo se deriva en lo que se denominó luk thung rural y luk thung urbano; ambos estilos parientes reflejan la vida del campo o la de quienes de allí emigraron asentándose entre la capa menos favorecida de la capital (vendedores de mercado, taxistas, etc, con destellos light de resistencia política: incluso no hace tanto surgió un luk thung electrónico). La época dorada coincidió con la de los grandes cambios musicales en las sociedades occidentales hace 50 años.
Escuchando “Lam Tung Wai”, la primera de las tres piezas incluidas de Chaweewan Dumnern, uno se maravilla de las numerosas coincidencias -tonales y rítmicas- con buena parte de la música del Sahel africano, demostrando que existe un denominador común universal -el blues también es hijo- a modo de código. Más intensa aún, de la misma intérprete, es “Lam Toey Chaweewan”. También resulta reveladora “Mae Kha Som Tam” -la vendedora de ensalada de papaya- de Onuma Singsiri. Un ex-monje llamado Dao Bandon aporta “Mae Jom Ka Lon” y “Tang Ngarn Si Nong”. Ritmo, vientos, hipnotismo y a veces incluso desenfreno: la incorporación de instrumentos eléctricos produjo toda una explosión colorida mezclando lo ancestral con las influencias venidas del extranjero (incluso algo de rumba se huele en los arreglos de “Wan Maha Sanook” de Plearn Promdan). Si hilamos fino, apreciaremos que se adoptan lineas de bajo provenientes del soul y rhythm & blues a la idiosincrasia local (esos bajos iniciando “Ding Ding Dong” y “Kai Tom Yum” son casi “Gimme Some Lovin´”, y el de “Sao lam Plearn” ya es puro “Jumpin´ Jack Flash”). En total 19 muestras de lo permeables que fueron los músicos aperturistas thais a la hora de moldear un espíritu musical único.

PD1. Quienes quieran completar esta perspectiva con otro álbum, pueden recurrir a “Thai? Dai! (The Heavier Side Of The Luk Thung Underground)”, donde encontrarán guiños a Black Sabbath (“Kuen Kuen Lueng Lueng” de Sroeng Santi), a Ennio Morricone (“Ying Ting” de Plearn Promdan), a Santana (de refilón con los bongos de “Pu Yai Lee Santana” de Rung Fah Puping y más directamente en “Nam Mun Pang”, también de Santi), y al “24 Or 6 To 4” de Chicago (“Klug Tum La” de Jalwal, Annie & Geerasak).

PD2. Más en contacto con la actualidad es el sonido de los dos volúmenes Khun Narin Electric Phin Band, recomendado a quienes hayan quedado satisfechos con las referencias anteriores.