Lo bueno y lo malo de The 1975. Su talento fagocitando todo lo que suena a su alrededor para transformarlo en pop de catadura inteligente. Cada día mejor preparados para no errar el tiro, se han plantado con el tercer álbum “A Brief Inquiry Into Online Relationships” (Interscope 2018) en ese peldaño donde la gloria o la miseria se miden con el termómetro de la ambición.
Por partes. Es una banda donde la figura de Matthew Healy se impone. Hijo de dos actores del prestigio de Denise Welch y Tim Healy, con su hermano Louis ya también haciendo sus pinitos, no puede alegar una vida sacando la lengua para llegar a final del mes. En contrapartida, la adicción a las drogas ha servido, como siempre pasa con los tabloides UK, para mantener esa popularidad tan típica del circuito del famoseo, con periodo rehab exótico incluido que puntúa mucho a la hora de valorar el mensaje del disco nuevo.
Se ha de reconocer que el álbum es un caramelo de colores y sabores pop. Hay cortes electro, bastante autotune, composiciones acústicas, incluso un tema de jazz de cafetería (“Mine”), una balada soul (I Couldn´t Be More In Love”) y otra más rimbombante (no son The Korgis pero el título de “I Always Wanna Die (Sometimes)” me los ha recordado). Como bien indica el título, lo importante sin embargo es su intento -creo que honesto- para incidir en lo que ellos perciben negativo de los hábitos actuales. “The Man Who Married A Robot/ Love Theme” es un relato fantástico insinuando la historia de amor entre el típico solitario e internet. Y hay muchas frases que denuncian esa crisis existencial del individuo frente al sistema.
Muchos no obstante, en un ataque de euforia, lo equiparan a “OK Computer”. A mí me sigue faltando un patrón sonoro personal. Recordaremos este disco cuando escuchemos cualquier canción de él -sí, es un gran álbum- pero de momento el sonido de The 1975 está por definirse más allá de su eclecticismo (¿alguien recuerda por qué no tenían credibilidad Duran Duran?). Tiene un punto de inspiración planificada que no disipa la sospecha de operación de marketing. De este pecado estaba libre la obra magna de Radiohead. Veremos si sus virtudes -cuando los reproches son eclipsados por sentencias repletas de esperanza- se acaban imponiendo…y no nos los venden como nos vendían a The Libertines.