Prodigiosa colaboración entre tres de las más prometedoras damas del panorama musical actual. En cuatro días muy inspirados Lucy Dacus, Phoebe Bridgers y Julien Baker grabaron seis canciones montando, bajo el nombre de boygenius, un EP (Matador 2018) de veinte minutos.
El disco es abierto en “Bite The Hand” por una Dacus que saca oro de su buena mano con las subidas, en el presente caso presa del arrebato. Le sigue Bridgers en clave pop folk con la accesible “Me & My Dog”. En “Souvenir” es donde realmente se empieza a vislumbrar el potencial tremendo de la asociación, cuando la finura de las voces sobre acústica se apoderan de la canción, como preámbulo de la tal vez mejor pieza del lote, “Stay Down”, al aportar Baker un final catártico de intensidad estremecedora (nivel Olsen). Con el disco en su punto álgido, disparan a las minas eléctricas de “Salt In The Wound” hasta hacerla explotar a modo de grito definitivo antes de proceder al epílogo de “Ketchum, ID”, agridulce reflexión sobre la soledad de las giras, cuyo contrapunto -el eco sombrío acústico frente a las combinaciones vocales brillantes- resume perfectamente las virtudes de la grabación.
Que el proyecto se muestre bajo el paraguas de la casualidad contribuye a su magnetismo. También ayuda a ansiarlo más lo escueto de su duración. Después de unas cuantas escuchas sin embargo la conclusión sobreviene nítida. Tras la reputación adquirida por Baker en el ejercicio pasado y la consolidación en 2018 de Dacus, se esperaba un mano a mano donde cada artista impusiera su ley en sus composiciones. En cambio se respira una labor conjunta de difícil descripción. Con un futuro por delante incalculable. Porque ahora mismo suena como una de las pocas sociedades musicales donde el trabajo colectivo incluso supera sus trayectorias individuales. Necesitamos más canciones ya.