En un año repleto de buenos discos femeninos, por mucho que destaquen en los medios las Monae, Mitski, Uchis, Robyn, etc, la auténtica gozada está en las que han obtenido un combinado de banda eléctrica indie con matices de cantautora -Soccer Mommy, Hop Along, Snail Mail, etc- y, sobre todo, las que han fabricado maravillosas piezas de artesanía austera compositora, con su voz, la guitarra acústica y un ambiente intimista a juego con personalidad y mensaje: Juliana Daugherty, Tomberlin y, por ejemplo, Adrianne Lenker.
Curiosamente Lenker compagina trabajos en solitario con los pertenecientes a su banda Big Thief. Liberada de la electricidad -poca o mucha- de éstos, da una vez más amplia cobertura a su vertiente ensoñadora en “abysskiss” (Saddle Creek 2018), dibujando un mundo repleto de rincones secretos donde lo cristalino a ratos esconde guiños sórdidos. De hecho es una melancolía que empieza (“Terminal Paradise”) y acaba (“10 Miles”) sombría aludiendo a la muerte. El impacto se produce pronto, en “From”, la segunda pieza. Su expresividad desmenuzando las sílabas sobre un arpegio delicado es sobrecogedora, estirándolas hasta los aledaños del cielo. La respalda -de modo subliminal- únicamente Luke Temple (de Here We Go Magic) con arreglos casi imperceptibles salvo la eléctrica de “Out Of Your Mind”, antesala de la cándida letanía de “Cradle” y más piezas de misterio turbador delicadísimo como “Symbol” y “Blue And Red Horses”: la antítesis del noise también puede hacer sangrar.