El proyecto del colectivo People es consecuencia indirecta de una colaboración en 2009 entre Justin Vernon y Aaron Dessner, ahora ampliada a álbum donde se hacen llamar Big Red Machine (2018), en el cual figuran varios miembros como Phoebe Bridgers, Kate Stables (This Is The Kit) o Richard Reed Parry (Arcade Fire), así como músicos presentes en otros discos de algunos de ellos (Rob Moose, Nick Lloyd, James McAlister).
Las razones por las que me gustan Bon Iver -en su vieja y nueva versión- y The National quedan bien reflejadas nada más empezar con “Deep Green”. El andamio vocal típico de Vernon junto a la solemnidad de The National es toda una declaración de maestros de emociones litúrgicas. A medida que desfilan las composiciones se evidencia que el disco es musicalmente más arriesgado que The National y menos que “22, A Million”, con la producción comedida de Jonathan Low. La importancia de la percusión de S. Carey en los últimos Bon Iver aquí se ve suplantada por un Dessner apabullante y sintético. Casi siempre en primer plano, el estruendo de sus ritmos sirven de base para que los juegos vocales -menos trucados que en “22, A Million”- luzcan. Lleven al trance (“Melt”), den brillo a la humanidad de la guitarra (“Gratitude”), a una voz que recuerda a Mark Everett de Eels (“Lyla”), a una pieza coescrita por el islandés Ragnar Kjartansson (“Hymnostic”) o se codeen con el andamio de americana (“I Won´t Run From It”).
Sea como sea, el binomio opera con un equilibrio que debería dejar a todas las partes -Vernon y Dessner, músicos y público- satisfechas.