De entrada el nombre del álbum promete. “Siesta” (Fire 2018). Y no menos el nombre del grupo sueco. Hater. O la foto de la portada. Sus canciones desprenden una melancolía funcional donde la voz de Caroline Landahl se arropa de un acompañamiento indie precario -ni florituras ni ruido gratuito- repleto de benditas imperfecciones. De hecho todo en el sonido parece remitir a una quiebra donde cada instrumento intenta sobrevivir.
En “I Wish I Gave You More Time Because I Love You” ya se percibe que la voz de ella anda justita, pero las cenefas de guitarra con el saxo arropando son una delicia. Contribuye al éxito de la ecuación esa tristeza en su tono vocal. Una ecuación que no llega a los grandes de Sarah -o a The Go-Betweens- ni a la electricidad tórrida de Frankie Cosmos, Japanese Breakfast o a la maravillosa cosecha de grupos con voz femenina aplaudida en 2018. Pero que sabe aprovechar los recursos disponibles -alguna concesión electrónica en “Your Head Your Mind”- y la denominación de origen: algo nórdico fluye en “I Sure Want To” y en la entrada de “Cut Me Loose” que recuerda a The Radio Dept (Lund está prácticamente pegada a Malmö).
No te fíes cuando presientas que la voz de Caroline está a punto de desafinar pues tan solo está invitándote a entrar en su ambiente de abandono. Dejarse llevar por sus ecos es un buen asunto.