“Room 25” (Noname). ¿Rap femenino de alcoba? No exactamente. Fatimah Warner es una poetisa de Chicago con conciencia social y política. Su tono susurrado sobre bases de jazz y funk suave -con una brisa vocal digna de playas de Rio o California- podrían llevar a la sensualidad de Sylvia y “Pillow Talk”, pero no es éste precisamente el mensaje. Ella además ha preferido rodearse de raperos de su entorno -más o menos modestos- en vez de aceptar tratos con los ultrafamosos: todo un acierto escuchando diálogos prolongados como los de Phoelix en “Window” y “Part Of me”, a Ravyn Lenae en “Montego Bay”, sus compinches Saba y Smino del colectivo Zero Fatigue en “Ace”, o Adam Ness en “Prayer Song” y la pausada y dulce “No Noname”.

“Whack World” (Tierra Whack). Uno de los discos más revolucionarios de los últimos tiempos. No por la estrategia -muchas canciones en pocos minutos: véase Tony Molina- sino la precisión. Quince canciones en quince minutos, durando exactamente un minuto cada una. Y por la densidad. Todas tienen -dentro de los márgenes del rap, hip hop y R&B más comercialmente audaces- su personalidad esbozando un crisol variado de posibilidades. De hecho cada una apunta a una canción buenísima si se le alargase la duración, y dejan la impresión de ser un aperitivo en formato collage promocional. Como una sucesión bien empastada de quince trailers en el cine. Tras escucharlas, uno se percata de la capacidad de renovación de la música de color.

“Everything Is Love” (The Carters). El matrimonio de color más famoso del planeta grabando y exponiéndose a los ojos de todos -fans y haters- donde lo musical es sobresaliente: las bases de soul lento de “SUMMER”, el flow dual, y sobre todo -“LOVEHAPPY”- el privilegio de que una de las mejores voces se aplique también en el rap. Todo un lujo. También saturación de lujo en el mensaje, donde los conflictos de la pareja se entremezclan con la proclamación orgullosa de los artistas del hip hop del placer de despilfarrar (¿cuántas veces se cita a Patek Philippe?). Y si los dos son ricos y famosos ni te cuento. Una gozada para la comunidad del hip hop, del R&B…y de la prensa amarilla.

“Daytona” (Pusha T). retorno importante el del ex-Clipse, aunque corto. Siete canciones en veinte minutos producidos por Kanye West, que colabora en una “What Would Meek Do?” con sample de Yes incluido. Otro tema importante donde esta vez el sample deviene crucial es “Come Back Baby” (con “I Can´t Do Without You” de George Jackson). Descontando la aportación de Rick Ross en “Hard Piano” y el fogonazo hispano en “Santería”, impresiona lo bien hilvanado que está el comienzo con una “If You Know You Know” muy penetrante, así como la portada con el cuarto de baño de Whitney Houston. Como siempre, el tema del disco le da vueltas a las drogas y al lujo.

“Oxnard” (Anderson .Paak). Aquí no traspasó, pero le he visto en directo en un entorno anglosajón y es un artista muy popular gracias a “Malibu”. El nuevo disco no parece que lo vaya a superar aunque tiene sus bazas. Se ha enfocado a unas bases funk más suaves o más trepidantes, con la ayuda de famosos -Dr. Dre, Kendrick Lamar en la fantástica “Tints”, Snoop Dogg, Q-Tip, J. Cole, Pusha T- más algún emergente -Norelle y un favorito personal, Nick Hakim, en “Headlow”- y, en cuatro piezas -“The Chase”, “6 Summers”, “Brother´s Keeper” y “Trippy”- la de Kadhja Bonet. Cierra con una “Left To Right” a golpe de dancehall, con Thundercat al bajo y la voz de Busta Rhymes (me viene el recuerdo de alguien que cerró una obra con un ritmo similar: Sister Carol cantando “Wild Thing” en los créditos de Something Wild” de Jonathan Demme; ¡¡¡tiempos!!!).