“Future Me Hates Me” (The Beths). La denominación como signo de fiabilidad. Grupo rock indie -que con voz femenina deviene indiepop- de Nueva Zelanda. Nada nuevo, solo destacar la calidad de las piezas que es la que consigue hacer encariñarnos con ellas. Pueden ser más fogosas (“Uptown Girl”) o buscar el equilibrio perfecto entre vitalidad, adrenalina y melodía (“Future Me Hates Me”, “Little Death”), lo importante es desprender la sensación de que se consigue. Porque nada mejor que demostrar fuerza y a la vez vulnerabilidad hasta dar con una de las canciones más radiantes del año: con “Happy Unhappy” reímos, bailamos y a la par se nos ablanda el corazón.

“Silver Dollar Moment” (The Orielles). Quienes están saturados del indie pop al cabo de tantos años, se preguntan qué diferencias ve el aficionado entre un grupo y otro. No mucho, la verdad, sobre todo los de voz femenina. Pero un disco de The Orielles se distingue de uno de The Beths por la manera de abordar una melodía y empujar un estribillo (aquí ejemplares “Old Stuff, New Glass”, “Sunflower Seeds” y “Let Your Dog Tooth Grow” de una tirada). Por los distintos tipos de vitaminas desprendidos. Sí, a veces las diferencias son sutiles y apenas se intuyen, pero existen. Como existen las coincidencias: esa fe por un formato que alegra el ánimo y revitaliza el cuerpo. Otros preguntarán qué diferencias existen entre un grupo de hip hop y otro. Por preguntar que no quede.

“It´s A New Day Tonight” (Michael Rault). Recogiendo el legado de hace cincuenta años, cuando pop, folk y rock gozaban de buena salud asociándose bajo el paraguas progresivo, este canadiense aporta andamio Beatles con ciertas concesiones acústicas (“Sitting Still”). Su producto se diferencia de otros por una razón: se ha elaborado en los estudios de Daptone. O sea pop -que podría ser el de toda la vida- con la elasticidad distinta que suscriben músicos acostumbrados al soul-funk. Produce un asiduo de la casa, Wayne Gordon (Sharon Jones, Kali Uchis), convirtiendo este pop con aspiraciones power pop en algo de mayor musculatura. El mejunje se entiende mejor con la última pieza (“When The Sun Shines”), que suena a estirón final de “Hey Jude” con la negritud de “Let The Sunshine In” (coros con Womack Sisters, hijas de Linda y Cecil Womack, sobrinas de Bobby y nietas de Sam Cooke).

“Mullberry Violence” (Trevor Powers). Cambio de rumbo brusco. Powers da por terminado su proyecto Youth Lagoon -siempre seguido con interés desde aquí- y graba bajo su nombre. Con razón: el estilo es sustancialmente distinto, aunque se ampare en electrónica y teclados. La voz, trucada, ahora se mueve sobre un ritmo quebrado donde no se vislumbran rayos de optimismo. Una suerte de R&B moderno escorado a lo desquiciado, donde la muerte es uno de los temas principales mientras la música se recibe cual synth con indicios de flagelación. Francamente, no pensé que lo generado en discos anteriores derivaría en paisajes tan tenebrosos.