“Out Of The Blue” (Boz Scaggs). En la última entrega de su trilogía dedicada al blues, este veterano maestro vuelve a impartir una clase de señorío vocal. Más blues que nunca, interpretado junto a los músicos de sesión más experimentados que uno pueda imaginarse -la sabiduría de Jim Keltner o Willie Weeks no necesita presentación, ni la de Jim Cox, Ralph Parker Jr o Charlie Sexton-, este compendio de versiones -cuatro compuestas por Jack Walroth, su amigo de los tiempos de Steve Miller, dos de Don Robey, una de Jimmy Reed- se culmina con una lectura monstruosa de “On The Beach” de Neil Young. Entre las resonancias de ésta y las largas de Angel Olsen en “My Woman” podría situarse la esencia emocional del género. Big boss Boz.

“America´s Child” (Shemekia Copeland). Mezcla de soul y rhythm & blues de marcado talante sureño gracias a músicos presentes como Steve Cropper -el de MG´s y Stax-, Al Perkins, Emmylou Harris y Will Kimbrough (también otra vez productor). En los temas punzantes (“Ain´t Got Time For Hate”) es como si una mujer de color tocase con Ry Cooder. Shemekia no obstante tiene más recursos y más amistades. La apoyan dos composiciones de Mary Gauthier, que también colabora (“Americans” y una “Smoked Ham And Peaches” con banjo de Rhianna Giddens), una de John Prine (“Great Rain”, donde apoya como segunda voz), un deep blues de Johnny Copeland (“Promised Myself”), un corte de Ray Davies (“I´m Not Like Everybody Else”) y la canción de cuna a capella de despedida (“Go To Sleepy Little Baby”). Gran voz para un clásico del género.

“Cocoa Sugar” (Young Fathers). ¿Por qué algunos jamás hemos prestado la misma atención que a otros les merecen Young Fathers? La solución en los créditos de este disco con dos canciones coescritas por Dave Sitek. Porque somos los mismos que tampoco se la prestábamos a TV On The Radio. Un abrevadero de ideas dispares con apariencia de unitarias -mezclar rap, electrónica, pop y tribalismo parece una gran opción- que dan para ganar un Mercury; una riqueza de influencias y originalidad no trasgresora en ejecución. Este disco sin embargo gusta más ya que, aún utilizando por debajo sonidos escabrosos -como Beach House en “7”-, quedan éstos supeditados a un discurso pop casi mainstream en la linea de flotación. Se nota enseguida, en la tercera canción (“In My View”).

“Essential” (Soulwax). `Instead of creating two hours of existing music, we actually spent the last two weeks in our studio making one hour of completely new music as Soulwax based on old tracks from around the world´. No sé si este disco es esencial pero -por las veces que lo reitera- para algunos nostálgicos de los clubs -de Soulwax y de Too Many Djs- debería serlo. Doce raciones a bombo y platillo. Non stop dancing.

“Orquesta Akokán” (Orquesta Akokán). El problema de algunas orquestas cubanas: la prioridad total de ritmo y arreglos enrevesados de percusión y vientos. Porque bailar las canciones no es suficiente para quien disfruta escuchando música. Por ello este disco decepciona durante el primer tercio. Canciones que van de un lado a otro sin centrarse en el corazón de las composiciones. Por ejemplo “La Corbata Barata” que, después de dar tumbos pillando hilos diversos -en sincronía perfecta, sí- rebota incluso en el jazz caribeño. A partir de “Otro Nivel”, “La Cosa”, “Cuidado Con El Tumbador” y “Yo Soy Para Ti” sin embargo todo se asienta y se entra en la dinámica que la isla controla mejor, la de los textos sabrosos sobre construcciones sólidas.