“Twentytwo In Blue” (Sunflower Bean). El ímpetu imparable de la juventud. Excelente la progresión de los neoyorkinos. Incrementan la chispa sonora y a la vez mantienen un punto de reverencia hacia los tiempos dorados del rock de matriz pop. Julia Cumming podría liderar tanto a Pretenders como a Fleetwood Mac (“I Was A Fool” es puro Stevie Nicks), con guiños a otros nombres seventies menos laureados (el inicio de batería Gary Glitter de “Crisis Fest” y sobre todo de “Puppet Strings”, todo un homenaje a la época glam plebeya pillando de Suzi Quatro y Status Quo). Su buen gusto queda reflejado en la guitarra de “Only A Moment”, en la construcción retro de “Any Way You Like”, y en el final robusto de pop magno de “Oh No, Bye Bye”. Jacob Portrait de Unknown Mortal Orchestra conduciendo a estos músicos de 22 años.

“Like A Baby” (Jerry Paper). El nuevo de Lucas Nathan tiene un magnetismo extraño. Además de un par de temas con un flujo espacial en slomo -abre “Your Cocoon” como un Mac DeMarco alterando el pitch: mírese en youtube-, todo funciona despacio, como invitándonos a entrar en su órbita personal de pop. Lounge al ralentí y voz de crooner en “Grey Area” -colabora Weyes Blood-, apuntes bossa en “Everything Borrowed”, brisa del Pacífico en “A Moment”, y un relajo en “Did I Buy It?” en plan High Llamas junto a gente de Mild High Club. Paradójicamente cuenta con producción de Matty Tavares de BadBadNotGood. O cuando a la pachorra se le llama vaporwave.

“The Deconstruction” (Eels). Por mucho que se insista en presentar el nuevo de Mark Everett como producto remozado, en esencia sigue el mismo patrón -más o menos orquestado, más o menos triste- de siempre. Si acaso, entierra prejuicios con alguna tonada facilona (“Today Is The Day”), se pone muy groovy en “Bone Dry” (recuerda al Tom Jones de “Sex Bomb”) y en “You Are The Shining Light”, aunque siempre, de cabo -“The Deconstruction” con tonada plañidera tipo “I Will Survive”- a rabo -arreglos que no envidian al Randy Newman florido en “In Our Cathedral”- sonando a Eels clásicos. You can kill or be killed but the sun´s gonna shine, canta en “The Quandary”. Razón no le falta.
“The Now Now” (Gorillaz). Se ha de reconocer que, guste o no como músico, Damon Albarn ha canalizado bien todas sus aspiraciones en el oficio, hasta el punto de que un proyecto en principio paralelo a Blur sea el que le haya reportado mayores beneficios (equilibrando lo crematístico con la autoestima). Como la eterna juventud no existe, se ha de evitar que se marchite pronto, así que intenta alargarla respetando el tránsito a la madurez. De modo que esta vez conviven piezas frugales varias -deudoras de las exigencias del cartoon- con algo de rap -Snoop Dogg y Jamie Principle cumplen en “Hollywood”-, guiños de clase -guitarra de George Benson en “Humility”- y detalles sintomáticos, como el final de melodía triste.

“The Magic Gang” (The Magic Gang). Lozanía british desde Brighton, con estribillos pop típicos de las islas. Carecen del costumbrismo de Madness o del brío de Vaccines, pero lo suplen con una dosis justa de fuzz más propia del indie norteamericano. A veces parece que falta algo entre sección rítmica y voz (“Caroline”), como un vacío que sin embargo es rellenado cuando la pieza sube: quizás con una producción más ingeniosa los estribillos de “Jasmine” y “How Can I Compete” quedarían más integrados. También tienen un hueco para mostrar su buena mano con las baladas (una “Take care” muy Jim Webb y otra, “I´ll Show You”, deudora del piano Beatles). Prometedores.