“The Thread That Keeps Us” (Calexico). Cada vez más abiertos gracias a una grandísima profesionalidad que les permite probarlo todo sin delatar fisuras, publican un repertorio donde la variedad y el buen gusto imperan. Apenas mantienen rastros fronterizos; un tema -“Flores Y Tamales”- y un relajo instrumental -¡qué gozada “Shortboard”, al igual que “Unconditional Waltz”!- entre el abanico de americana, donde se siguen tratando temas sociales (ahí está “Bridge To Nowhere” cuando hablamos de muros). Reparten a diestro y siniestro. Un arrebato fundiéndose como Suede (“Eyes Wide Awake”), un reggae-rap-mariachi (“Under The Wheels”), un corte groovy (“Another Space”), otro tipo Karl Blau en “Fallin´ Rain” (“Girl In The Forest”) y, la mejor, el country de terciopelo de “The Town & Miss Lorraine”. Máxima solvencia. Ningún reproche. Como casi siempre.

“Finally Free” (Daniel Romano). Bardo multidisciplinar canadiense vinculado a la americana. Sin embargo este poeta del nuevo milenio -sí, atención a los textos- tiene un punto inclasificable y renovador. Podría compararse al Andrew Bird de hace 15 años, solo que no es tan buen músico ni tiene voz de miel. Pero se maneja bien en territorios cómplices -antes country, ahora folk- como en “All The Reaching Trims”, aunque nunca conformista (la súbita descarga eléctrica en “Empty Husk”) explorando nuevas vías, o vías aparentemente muertas (“Celestial Manis” y sobre todo “Gleaming Sects Of Aniram” recuerdan a Incredible String Band). Aún queda por dilucidar si es que va a su bola o tiene una ambición musical genuina (“Have You Arrival”).

“Sparrow” (Ashley Monroe). Desde la trinchera country cada vez saltan más artistas a la arena pop. Y Nashville es una buena lanzadera. Ashley, ayudada por Dave Cobb -productor de Jason Isbell entre otros muchos-, busca otra vez reivindicarse a base sobre todo de baladas orquestadas con opulencia épica. “Orphan” y “Paying Attention” son un buen ejemplo, aunque sabe también mantener el regusto country aparcado para dar vida a otras variantes. “Hands On You” sería la incrustación del blues en el pop, mientras la orquesta que cabalga en “Wild Love” es más soul. Habría llamado más la atención si ésta no hubiera sido acaparada por Kacey Musgraves.

“Botanical Gardens” (Don McLean). Cierto, no podemos pretender que un artista que triunfó medio siglo atrás mantenga el mismo nivel a sus 73 años. Pero es que la guitarra eléctrica que abre el nuevo disco es espantosa; lo más alejado del espíritu de aquellos álbumes como “Tapestry” y “American Pie”. Suerte que, hurgando entre las 13 canciones y obviando el par de clichés y los temas de country fondón (“Waving Man”, “I´ve Cried All The Tears That I Have”), se puede defender el trabajo por la devoción que McLean profesa por la época de Buddy Holly/Everly Brothers/Roy Orbison (“A Total Eclipse Of The Sun”, “The King Of Fools”), el factor nostalgia (“You´ve Got Such Beautiful Eyes”) y el destello de brillo pretérito (“You´re All I Ever Had” o la versión de una “Last Night When We Were Young” popularizada por Sinatra).