“>>>” (Beak>). ¿Podemos definirlo como el grupo de prog de un músico de los Portishead de 1995 con veinte años más de experiencia acumulada?. Miramos a 1970 desde 1995. O mejor desde 2018. A lo pastoso de los King Crimson de entonces (“The Brazilian”, “Rsi”) y la senda paralela alemana (“Break Down”), especialmente memorable si subimos el volumen y dejamos que se esparzan las resonancias. Geoff Brown tiene un concepto elástico de su banda, ecléctico (la electrónica de “Allè Sauvage”) y sobre todo obsesivo. Y a pesar de avasallar como un rodillo, suenan muy originales motorizando las pulsaciones (“King Of The Castle”). Con altos en el camino para despresurizar (“Harvester”, y sobre todo el folk de cuerdas de “When We Fall”).
“Performance” (White Denim). En el álbum anterior retocaron parte de sus postulados debido a la marcha de dos miembros. Ya adaptados a una nueva formación, Petralli y Terebecki repasan en un mix frenético el sonido sintetizado del rock seventies. Sus orígenes tejanos les mantienen cerca del sur y lo sureño, del Atlántico al Pacífico. Muchas acometidas febriles, tanto en guitarras (Allman Brothers, sabrosos licks dignos de Lowell George) como en desarrollo (variaciones abiertas similares a los Mothers seventies de Zappa). Con el retrovisor puesto en el crisol británico de la época (la percusión de “It Might Get dark” es muy T. Rex, mientras las notas de viento iniciales de “Double Death” evocan a Average White Band). El entusiasmo con que cierran (“Good News”) es contagioso.

“Breakfast” (The Samps). Juran que no eligieron nombre porque su música se construye sampleando, pero les será difícil sostener otra tesis. Son como unos The Avalanches adaptados al presente, o sea no tanto ritmo vivo -o sea más lejos de The Go! Team- sino combinando elementos actuales de techno, ambient etc como de las experiencias personales del trío. Jason Darrah tiene vínculos con el rap, Cole MGN es un productor muy reputado, y Harley Buckhart procede del metal. Publican en Gloriette, la discográfica de Ramona Gonzalez (Nite Jewel) y reconocen una vasta influencia de Warp, Kompakt…y Daft Punk (“Let Me Down”).

“Criminal” (The Soft Moon). Restos de punk-funk industrial tipo Nine Inch Nails. A “Burn” le pega el título abrasivo teniendo en cuenta lo que le sucede. Algunas son bastante taladro (“Like A Father”), otras se acercan al rock alemán (“Born Into This”) y, generalizando, se agradecen las piezas con una presencia menor de sonidos programados en favor de una toxicidad cercana a Suicide. Trepanando, que es gerundio.