Muchos años lleva Borja Laudo disparando pop tras el parapeto de Bigott. El año pasdo con “Candy Valley” estiraba la cuerda psicodélica agridulce hasta destapar el tarro de la melodía total con “Walking In The Hood” y la primera mitad de “Stranger Eyes”, vencido por su talento.
Ahora “Family Monsters” (Dracula 2019) esgrime una producción más casera, con “Dreaming” haciendo honor a su título con esos cuatro acordes inmortales del dream pop de división de honor. Casi los mismos que, con otro tempo, fluyen más secos en “I Lov U”. Siempre sin perderse en devaneos, con minutaje corto para que lo esquemático prevalezca y no se borre de la memoria. Melodías circulares (“Release”, “The City Of Love”) que se mezclan con la letargia tipo Mac DeMarco (“Baby”) y miniaturas de pop de juguete de feria (“Virgin”) desde la perspectiva de un artista con mucho pelo y barba que se niega -como Remate- a dejar de mirar el mundo a través de sus ojos de niño. Es su universo (“Los In The Universe”) y estamos invitados a perdernos en él. Ground control to major Tom.