Aún recuerdo el impacto al escuchar “Wildly Idle (Humble Before The Void)” hace un par de años. Evidentemente no puede ser idéntico al de este recién publicado “Placeholder” (Saddle Creek 2019), aunque sigue siendo tan fundamental como entonces divulgar la magia de la música de Hand Habits.
Porque el estado de forma de Meg Duffy en el aspecto compositor no decrece, siempre operando en este espacio en la frontera con la sensación de duermevela, entre el sueño dulce y la nostalgia. Sobre todo cuando escupe juntas “Pacify” -utopía crepuscular-, “Yr Heart”, “Can´t Calm Down” y “Jessica”. Las dos últimas, junto a “Guardrail/pwrline”, contienen elementos de guitarra para que no olvidemos que, fuera del ámbito de Hand Habits, es una reputadísima guitarrista -con Kevin Morby, The War On Drugs, William Tyler- que no tiene inconveniente en divulgar su progresión -empezó fijándose en Steve Ray vaughan para evolucionar a territorios dominados por Nels Cline, Bill Frissell y Blake Mills- y apuesta por insertar fragmentos de su talento instrumental a cuentagotas. Por si alguien duda, ahí está este final de “The Book On How To Change Part II” con el diálogo de saxo y duffytronics, o esos souvenirs -la instrumental electrónica “Heat” apuntando a Mega Bog- para reivindicar su alma multidisciplinar.
En cualquier caso, lo que también es obligado destacar de este álbum grabado en las instalaciones de Bon Iver es la languidez de la voz de Meg. Sigo atrapado en la miríada sensorial del sonido de Hand Habits como el primer día que les escuché. En el flujo acuoso de la melancolía dibujado por el cerebro de una guitarrista. Vuelvo a sumergirme en “Pacify” y “Yr Heart”. A notar la caricia del amor por la música y por la vida.