Una colaboración muy atractiva, la de Phoebe Bridgers -al alza tras la acogida de boygenius- y Conor Obserst, ha propiciado el proyecto Better Oblivion Community Center y el álbum homónimo (Dead Oceans 2019), diez canciones que, sin romper moldes de country, rock o folk, se avienen a compartir espacio con talante solidario. Las acústicas son sencillas, sin florituras -a veces el andamio rítmico peca de tosco-, al servicio de las dos voces capaces de aunar fuerzas en los estribillos, con Conor racionando su temblor vocal en los momentos apropiados.
En primer lugar se ha de subrayar que la canción que consolidó la reunión, “Didn´t Know What I Was In For”, es la que sube el telón y, seguramente, es la clave del lote. Con un texto muy afín a la esencia de trovador del de Bright Eyes, discurre con tiempos muy bien marcados y enfatizados por la vulnerabilidad vocal de Ridgers a juego con el mensaje. `To fall asleep I need white noise to distract me. Otherwise I have to listen to me think. Otherwise I pace around, hold my breath, let it out, sit on the couch and think about…how living´s just a promise that I made´. Sobrecogedor.
De las demás canciones sobresalen momentos dignos de mención en casi todas. La guitarra de Nick Zimmer de Yeah Yeah Yeahs en “Dylan Thomas” -con John Congleton al sintetizador-; la sección rítmica de Dawes es más de brocha gorda que de acuarela, y tampoco le van a la zaga Anna Butterss y Carla Azar, los matices de cantautor de “Forest Lawn”, el teclado salado de “Chesapeake”, o el dramatismo vocal de “Service Road” con la contraposición suave del acompañamiento vocal de Bridgers. Una complicidad al abordar la música como una celebración serena de nuestras tristezas desde una interpretación vocal emocionante. Podría tener continuidad.