Nadie puede discutir, tras aquel dechado de soledad nocturna que fue “Colfax” (2014), sobre la excelsa voz de Amy Boone -para este tipo de piezas sobre todo- ni sobre los conocimientos de las entrañas emocionales del subgénero de Willy Vlautin (Richmond Fontaine). La confirmación llega tres años después con “The Imperial” (El Cortez 2019). Tres años de silencio debido al accidente sufrido por Amy y los plazos de recuperación. Tres años que han servido para enfocar definitivamente el objetivo, sin escatimar -relativamente- en medios.
Para quienes disfrutamos en petit comité las virtudes del anterior, “The Imperial” de entrada supone una pequeña decepción. Se percibe un mejor acabado pero las venas abiertas en la madrugada no sangran como en “Colfax”; o al menos no se curan con saliva y una tirita sino en una UVI de última generación. Se ha optado por recurrir a la fórmula de blues & soul de baladas sureñas -vientos casi siempre- al servicio de una interpretación de country de medianoche a lo Patsy Cline. También fluyen cuerdas de apoyo -como en la canción “The Imperial”- enmarcadas en acabados de lujo, con numerosos momentos álgidos: la subida peldaño a peldaño de “Let´s Be Us Again”, esa trompeta en el momento justo de “He Don´t Burn For Me”, etc etc.
Debería volver a escuchar a fondo “Colfax” para certificar las diferencias entre ambos. Cuando entra “Roll Back My Life” pienso que no las hay -al menos sustanciales- y que ahora pueden vestir mejor su discurso, como Richard Hawley en su día. Es solo que quizás echo en falta un poco de aquella desnudez, aunque esta música deslumbre en su traje actual. Porque seguramente estamos hablando de uno de los discos del 2019.