Grupo sueco con años de rodadura y múltiples cambios de formación que ahora se doctora en una discográfica en horas bajas con “Westkust” (Luxury 2019). Quienes apuestan por un shoegaze más furibundo que contemplativo, cercano al noise pop, están de enhorabuena. Pocos trabajos entran tan atronadores como “Swebeach”, gloriosamente sucios macerando una masa que lo puede todo.
Con la voz femenina de Julia Bjernelind prístina intentando despuntar sobre el vendaval, empieza a llegar más nítida en la segunda (“Rush”) percibiéndose maneras entre My Bloody Valentine y Slowdive. Subyace no obstante una urgencia instrumental no tan afín al shoegaze, que tiene que ver con grupos como los Jesus And Mary Chain de “Psychocandy” (si éstos hubiesen mamado los éxitos de Abba además del pop escocés). Se palpa en una “Drive” sin bridas y en el brillo metálico de “Daylight”.
Las cinco piezas siguientes discurren por senderos similares: mucho ruido a modo de madeja granítica por un lado, y por el otro melodías de ensueño dibujadas con estribillos pintando el óxido de rosa con un punto agresivo mayor que Best Coast o Alvvays. Media hora de bendito barullo.