Si alguien pensaba que “On Your Own Love Again” (2015), un tratado de quietud letal de Jessica Pratt, no podía ser superado, aquí llega “Quiet Signs” (Mexican Summer 2019) para desmentirle.
La producción de Al Carlson -Quilt, Weyes Blood, Ducktails, Woods- le pone muy encima de su predecesor a nivel sonido, por mucho que parezca sencillo. Con un reverb muy sixties (“Fare Thee Well”), buscando el tono sepia, juega las bazas intimistas más extremas -algunas, como “Silent Song”, funcionan a modo de canción de cuna- ligadas a la calidez semitropical californiana (Bacharach). Una influencia de bossa crepuscular -tal que The Clientele, por ejemplo en “Poly Blue”-, casi siempre con guitarra de nylon, que en “Crossing” apunta a la bonanza folk de Laurel Canyon -Pratt se ha ganado los elogios de Devendra Banhart y Destroyer: busquen el denominador común- y se diferencia de otros por la particularidad vocal de un registro aniñado tipo Joanna Newsom tras un chute de helio. Una vez acostumbrados a ella, podemos disfrutar plenamente de su indescriptible delicadeza (“This Time Around”), estimulada por por la sutileza de los teclados de su novio Matt McDermott -como si pisase plumas- y que nos parece asaltar -“Aeroplane”- desde un pasado alejado envuelta en su neblina nostálgica.