De las muchas bandas regionales norteamericanas ignoradas en Europa, Tullycraft es una de las más emblemáticas -sobre todo en Seattle- por trabajar un indie pop fácil que roza lo twee. Estarían en medio de unos Allo Darlin´ y unos Belle & Sebastian, o sea norteamericanos mirando a UK y Australia. Y tienen el bagaje de veinte años de experiencia -pararon entre 2007 y 2013 para dedicarse a sus familias- que les ha permitido afilar su sentido del humor.
Tras el retorno de la mano de Phil Ek en 2013, ahora publican “The Railway Prince Hotel” (Happy Happy Birthday To Me 2019), doce canciones divertidas, frescas y entusiastas, provistas de un instinto jovial impropio de su edad, que hablan de trifulcas en la disco y vacaciones adolescentes, con textos agudos y ágiles, trufados de frases ingeniosas, algunas con referencias musicales (`a hopeless flirt, a Pastels shirt´) expuestas desde títulos como “We Couldn´t Dance To Billy Joel” o “Lost Our Friends To Heavy Metal”. Otros destacados serían “Has Your Boyfriend Lost His Flavor On The Bedpost Overnight?”, “It´s Not Explained, It´s Delaware” y “The Cat´s Miaow In A Spacesuit”, dejando un excelente sabor de boca al cerrar con el groove estival de “Vacaville”. Resumido en un par de frases: `what´s your favourite band and who taught you to kiss that way/ we´re running out of days in Vacaville and we can´t stay´. Siempre nos quedará el verano.