Sin duda alguna, aquel “Seventeeen Stars” (1999) de The Montgolfier Brothers, la pareja musical formada por Roger Quigley y Mark Tranmer, es uno de los discos de música evocadora más importantes de mi vida. Sin tener nada aparentemente sólido donde agarrarte, te transportaba a un estado mental donde tus experiencias y referencias de pronto se veían magnificadas por una banda sonora cuyos pequeños detalles, más que destacar, eran engullidos por la caja de resonancia creada. Tu mente las asociaba con películas de otras épocas -por algo picaron sonidos de “Les Vacances De Monsieur Hulot” de Jacques Tati-, con un mundo pretérito en el cual la infancia resurgía nítida para anegarnos en la nostalgia.
Tanto Quigley como Tranmer después se dedicaron a otros proyectos. Mark se enfrascó en Gnac, defendiendo su faceta instrumental al piano aunque jamás acercándose al virtuosismo, como un Ólafur Arnalds de tiempos pretéritos cuando la electrónica no era obligatoria en cualquier partitura.. Ahora vuelve a asomar la nariz con Vetchinsky Settings, un proyecto junto a James Hackett de The Orchids donde la voz de éste y la contención de Mark sirven para resucitar de alguna manera el espíritu Montgolfier. De momento así me lo parece habiendo escuchado solo una canción, “Anymore”, cuyo clip explícito filmado por él -de un periplo desde la ventanilla de un tren a través de la campiña de colinas ondulantes: un paisaje y un tono de luz muy british- mantiene el pulso otoñal. Es música sostenida por piano, una percusión seca y la voz de James, paisajista, con la sección de cuerdas trepando suavemente al final.
Veinte años después de “Seventeen Stars”, y Mark Tranmer ha vuelto para recordarnos cosas. Gracias.