Los más veteranos asociamos Nueva Zelanda con Flying Nun y el sonido de Dunedin, con Chris Knox y The Chills. Pero las nuevas generaciones bien podrían trabajar con referentes distintos, como por ejemplo Aldous Harding. En esta franja, aunque con sensibilidad más políticamente correcta y no tan extrema, se ubica Hollie Fullbrook de Tiny Ruins. Tiene una voz de caramelo, melosa, capaz de amansar susurrando. “Olympic Girls” (Ba Da Bing 2019) es su nuevo intento una vez reconocidos los méritos de “Bright Painted One” (2014): incluso Tom Healy, nuevamente presente aquí, fue nominado mejor productor del país por aquel trabajo.
“Olympic Girls” encaja perfectamente con la percepción que pueda desprender Nueva Zelanda. Con solo intentar aprehender el trasfondo rural del clip de “Holograms -la vegetación, la tranquilidad, incluso su humor de pies en tierra: saved by the Darth Vader helmet- sería suficiente. Pero aquí hay muchas más opciones para disfrutar con las pequeñas grandes sensaciones de lo modesto. Esta voz en “Olympic Girls” y “Sparklers”, volando entre las nubes mientras susurra alada, como un Nick Drake en una mañana luminosa de domingo en libertad condicional. O el perfume del invierno de “Bounty” y, más brumoso aún cerrando en “Cold Enough To Climb”. Sky was smoker pink/…/That´s when I left myself behind/ we stay til we don´t feel a thing.