Podría no entenderse, ateniéndonos a postulados de rock erudito, el énfasis empleado en elogiar el disco de Superorganism el año pasado. Se precisan almas con apego incondicional al pop para captar la magia de sus estribillos de luminosidad traslúcida, donde los ecos de la infancia y la adolescencia resurgen vibrantes para apoderarse de los cuerpos incluso más maltrechos. Durante unos instantes, a remolque de los primeros, vuelves a sentirte un rey.
Será cosa del agua japonesa, el caso es que “PUNK” (Burger 2019), el segundo álbum de CHAI tras “Pink”, desprende sensaciones parecidas. Después de escucharlo en bucle una tarde entera, el chute de energía gracias a la mezcla de barullo y melodías naïfs te embauca. La voz trucada de niña de Mana contagia su positivismo nipón sea cual sea el nivel de adrenalina instrumental, y poco a poco va venciendo. De hecho, la entrada de “Choose Go!” no desvela maravillas en su tono juvenil pastoso. Pero “Great Job”, la segunda, avisa cuando el suspiro se esfuma entre el tumulto sonoro, para que un poco después “Wintime” -que resume perfectamente la idiosincrasia The Go! Team muy presente en todo el álbum- consiga abducirnos con un final para enamorarse. Melodías en el fondo cándidas sobre un synth pop barroco festivo como en “I´m Me”, que llegan a lo apoteósico con “Curly Adventure” y su incursión al epicentro de nuestro nervio disparador de euforia.
A partir de allí, la recta final no decrece a pesar de las aparentes carencias de “Feel The Beat” (todo explota cuando ataca la segunda fase del estribillo), y las cuatro heroínas de Nagoya llegan pletóricas a una “Future” que debería marcar un fin de fiesta pirotécnico por todo lo alto…si no es porque en seguida volvemos a darle al play.