Port Of Spain, capital de Trinidad Y Tobago, es una ciudad caribeña sin tanto atractivo como algunas de sus playas cercanas (Maracas Bay, Grande Riviere). Pero durante carnaval, se convierte en un epicentro mundial gracias al desfile multicolor (y al desenfreno nocturno consiguiente). En Ariapita avenue, una habitación en estas fechas cuesta cinco veces más que los 80 US$ habituales, supuestamente para ver los desfiles desde el balcón. Porque lo que es dormir, ni pensarlo.
La música de Sons Of Kemet me evoca el colorido de las escuelas de carnaval. Está pensada por inmigrantes británicos con raíces antillanas que han absorbido lo multicultural londinense con conciencia social y mentalidad jazzística. En “Your Queen Is A Reptile” (Impulse 2018) dedican cada canción a una heroína distinta. Luchadoras contra el colonialismo y el racismo básicamente, desde un pentagrama que reivindica la comunión entre música y denuncia. Cuando entra “My Queen Is Ada Eastman” tan bugalú, enseguida enseña las bazas: el ritmo de percusión aplastando, tratado con acento vocal de Notting Hill Gate o Brixton (o Bristol). Después de una “My Queen Is Mamie Phipps Clark” de veta reggae con presencia de Congo Natty, se hace patente en “My Queen Is Anna Julia Cooper” que el nexo de unión es el saxo de Shabaka Hutchings ejecutado desde el prisma jazz. Con más pausas (la suave, nocturna y anticolonialista “My Queen Is Nanny Of The Maroons”) o más empuje (la cercanía a los postulados de Kamasi Washington de “My Queen Is Yaa Asantewaa”, el trote de banda de desfile municipal criollo de “My Queen Is Albertina Sisulu”, o la tuba cachonda de “My Queen Is Doreen Lawrence”).
Pese a lo escueto de la formación, verles en directo con ésta aumentada es toda una promesa de exuberancia creativa. Trepidante es poco.