La canadiense Carly Rae Jepsen fue una de las encendió la mecha del nuevo pop femenino en 2012. Con su cuarto álbum “Dedicated” (Interscope 2019) vuelve a dejar constancia de su intención de disputar el trono de la galaxia de las estrellas pop.
Lo hace con sus bazas infalibles. Mucha profesionalidad instrumental patente desde el inicio, con una “Julien” que es como poner voz femenina a un tema de Steely Dan. Dispone de las cualidades mejor valoradas de la mujer actual, o sea una vulnerabilidad con su punto de desazón (“No Drug Like Me”), una sensualidad magnética que va desde la foto de portada hasta la vocalización en “Too Much” (otro single obligatorio), la celebración del pop en las venas (“Right Words Wrong Time”) y la determinación autónoma (“Party For One”). Y está la esencia de épocas de conquistadoras en el reflejo de una Kylie Monogue (“Now That I Found You”). Quizás la duración del disco -quince canciones- peque de larga y esté a punto de saturar, pero es achacable a un efecto rebotado de la enorme oferta de artistas similares durante 2018. Convendría sin embargo no olvidar que ella fue pionera.