No cabe duda, Pavement fueron un referente importante un cuarto de siglo atrás, cuando la impedancia del grunge precisaba de antídotos más en relación con formas clásicas norteamericanas en acto de desvergüenza: como Pixies, de manera caótica e igualmente estruendosa. Sin embargo, tras los disparos iniciales, no consiguieron crearme una sensación de dependencia hacia ellos. Demasiado dispersos a la hora de edificar algo sólido cuando pillaban una buena partitura.
Durante los últimos años Stephen Malkmus ha ido compaginando trabajos en solitario con otros junto a The Jicks. “Sparkle Hard” (Matador 2018), junto a estos últimos, fue muy condecorado durante el pasado ejercicio. Si superas los tramos más enrevesados y correosos como “Rattler” o los que enrabian porque pasan de puntillas por melodías suculentas, despuntan piezas muy atractivas para definir sus apetencias actuales. Está el groove casi White Denim de “Future Suite”, así como muchos guiños al country (en “Solid Silk”, o en esa “Refute” con un trozo de estribillo robado a “Get It On” de T. Rex con la voz de Kim Gordon). Y sobre todo las entregas de adrenalina súbita con retintín alemán como en la expansiva “Kite” y en la segunda parte de “Difficulties-Let Them Eat Vowels”.
Esta apetencia por lo mecánico le lleva a una prospección más seria en su nuevo disco solo “Groove Denied” (Matador 2019), sobre todo en una primera mitad con destellos kraut, space (“Forget Your Place”) y prog con agresividad proporcional (“A Bit Wilder”). “Viktor Borgia” se aferra, puntual, al modelo electrónico del Gary Numan de hace casi 40 años. Hacia el final no obstante retoma (“Boss Viscerate”, “Grown Nothing”) retoma su pop retorcido con gamuza de eléctricas tranquilas.