Quitémonoslo de la cabeza. Es sumamente improbable, y ya se dijo en la reseña de “Tomboy” aquí en el 2011, que volvamos a recibir de parte de Panda Bear un trabajo de la dimensión extraordinaria de “Person Pitch”. En el momento preciso, los astros se conjuraron para que aquella obra viese la luz. Desde entonces, Noah Lennox se ha esforzado por evolucionar, dejarlo atrás, reformular y volver a configurar otro disco de igual trascendencia. Sin éxito.
De modo que tal vez ahora se ha percatado que estaba predestinado a aquella senda que no quiso seguir explorando. La de la electrónica sobre acústicas jugueteando con melodías tipo Beach Boys de una manera tan amable como atrevida. “Buoys” (Domino 2019) es un regreso a aquellos días de luminosidad traslúcida, repleto de detalles que nos devuelven a los brazos de la materia pop en estado líquido refulgente. Evidentemente cuesta olvidar la influencia y la genialidad de “Person Pitch”. Aquí el minutaje de las piezas es plano, entre dos y cuatro minutos, y se echan en falta, pese al retorno del compinche Rudy santos, las excursiones más aventureras (aquellos doce minutos de hermosa lisergia de “Bros” o “Good Girl/Carrots”). Pero el esqueleto oratorio está allí, quizás un tanto alicaído -¿la merma de energía de la edad?-, flotando por entre el mar de sonidos.
Dice el dicho que segundas partes nunca fueron buenas. Yo matizaría. Nunca fueron tan buenas.